domingo, 16 de julio de 2017

Sueños

El sueño profundo, reparador; me hacía pasear por vidas extrañas que nada tenían que ver conmigo. Me veía a mí, buceando de noche en el mar, queriendo acercarme cada vez más a alguien que era capaz de ver en la oscuridad del agua. Mi precio a pagar por acercarme demasiado era perder mis propias gafas. Pero conseguía aquella luz que se proyectaba dentro del agua y me permitía ver la espuma que quedaba a ras de la arena, moviéndose en perfecto compás.

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