lunes, 5 de septiembre de 2016

No pude domesticarte

Los días ahora son más largos pero más auténticos, y la vida que palpita desde dentro hace que me angustie. Me gustaría poder decir que no añoro nada, que no hacía falta encontrar este abismo que llevo dentro y poder compartirlo; que no hacía falta haber ido cada noche al bukowski club, mirarte desde la penumbra, desde el humo que vamos inhalando, y poder contarte en persona que estudio y leo y leo y estudio y de repente me doy cuenta de que para mí es poco y me gustaría que el día tuviese cincuenta horas, para poder terminarme el castillo de K y las mil mesetas y poder confesarte que no tengo lenguaje para describirlo; que a veces me siento tonta mientras leo, pero también mientras te miro, pero jamás me atreví a decírtelo.
Tú y yo en El perro azul, ¿por qué no? sentir que estamos formando la historia, nuestra historia, y no en cambio que el tiempo se nos escurre y cada uno mira hacia otro lado; yo con mi nudo en la garganta y tú con tu garganta interminable que me enmudece. Me hubiese gustado no tener nunca la sensación de que has sido feliz en otro momento y que nunca has estado realmente aquí. Y me hubiese gustado más no cuestionarme a mí, ser firme en la certeza de que no hay nada que no puedas encontrar en mí.
Intento hermanarme con ésta, mi vida; lucho por despertarme y dar cada día un poco más de lo que soy capaz, de no rendirme ante la angustia que siento porque me dan miedo las noches, y me asustan las mañanas. Procuro prendarme cada día del Destino que inventaron los griegos y quiero creer que del universo a mi casa hay una línea recta y que puedo tocarlo a través de los libros que leo, en mi voluntad de no rendirme. Llega la noche y sonrío, sonrío y sé que me miran, incluso me cogen del brazo para que no me vaya, pero yo me suelto, y sigo sonriendo. Y me envuelve la fuerza de lo que jamás pude darte a ti, se ha quedado conmigo y se convierte en un aura que me protege, que me embellece, porque Chronos ya no me da miedo, pero no sé cuánto durará este nudo en la garganta y tengo miedo de esperar sin darme cuenta que un día vengas para quedarte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario