Tú y yo en El perro azul, ¿por qué no? sentir que estamos formando la historia, nuestra historia, y no en cambio que el tiempo se nos escurre y cada uno mira hacia otro lado; yo con mi nudo en la garganta y tú con tu garganta interminable que me enmudece. Me hubiese gustado no tener nunca la sensación de que has sido feliz en otro momento y que nunca has estado realmente aquí. Y me hubiese gustado más no cuestionarme a mí, ser firme en la certeza de que no hay nada que no puedas encontrar en mí.
Intento hermanarme con ésta, mi vida; lucho por despertarme y dar cada día un poco más de lo que soy capaz, de no rendirme ante la angustia que siento porque me dan miedo las noches, y me asustan las mañanas. Procuro prendarme cada día del Destino que inventaron los griegos y quiero creer que del universo a mi casa hay una línea recta y que puedo tocarlo a través de los libros que leo, en mi voluntad de no rendirme. Llega la noche y sonrío, sonrío y sé que me miran, incluso me cogen del brazo para que no me vaya, pero yo me suelto, y sigo sonriendo. Y me envuelve la fuerza de lo que jamás pude darte a ti, se ha quedado conmigo y se convierte en un aura que me protege, que me embellece, porque Chronos ya no me da miedo, pero no sé cuánto durará este nudo en la garganta y tengo miedo de esperar sin darme cuenta que un día vengas para quedarte.
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